Hoy en Cocina con Alma…Crema de Limón con crujiente de Galleta.

   

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Soy la loca del chocolate. Si me preguntas que me gusta de verdad a la hora de tomar postres, es cualquier cosa que lleve chocolate. Pero de vez en cuando, me apetece algo fresquito y diferente, y he de decir que entre mis amigos, esta crema de limón es un clásico que siempre repito porque les encanta. Y yo lo hago de mil amores porque además… Es facilísimo!!!

Eso sí, de dieta no es. 

Os cuento cómo hacer este postre y  te prometo que quedarás como una reina con muy poco esfuerzo!!!

   

Para el crujiente de galleta, las que tengáis en casa. Las tipo digestive van muy bien y tienen menos azúcar y más fibra, también las chiquilín quedan muy ricas, pero cualquier galleta sirve, y dependiendo de los que seáis, calcula que unas 5 galletas por persona. Bien machacaditas en el mortero, y derretimos 150 gramos de mantequilla. Mezclamos bien hasta hacer una pasta y la ponemos en el fondo de los vasitos que vayas a usar. O copitas, o cualquier molde. Se creativa! Lo que tengas en casa. No hace falta que aprietes la base. Acomódala ocupando un dedo o dos.

   

Después mezclamos:

El zumo de dos limones, con 250 gramos de leche condensada. Mezclamos bien hasta hacer una crema. Después montamos 300 gramos de nata, que azucaramos ligeramente, y que envolvemos con la crema de limón. Despacito para que la nata no se baje y quede tipo mousse. 

Después colocas con cuidado sobre la galleta, espolvoreas con ralladura de piel de limón,  y a la nevera.

Recuerda sacar un ratito antes de tomar para que atempere la base de mantequilla y galleta. 

Y a disfrutar!!!

Recomendación. Ya sabemos que el limón es ácido, mezclado con la leche condensada se queda muy rico, dependiendo de si te gusta más o menos fuerte, añade el zumo hasta que pilles el punto que te guste a ti.

Ya me contaréis!!!

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Soy esa clase de chica.


Soy la clase de chica que guarda los lazos de los regalos.
La clase de chica a la que le gustan las cosas bonitas y se enternece con los perritos, los gatos, los bebés, las mariposas…

Soy esa clase de chica que suspira con las puestas de sol, con un cielo estrellado, con un buen libro de poesía, con una bella melodía de piano.

Me gusta el olor a café, la mermelada de fresa, las flores de la lavanda y que me de el viento en la cara. Soy esa clase de chica a la que le gusta que su hogar esté limpio y bien decorado. Que lava sus platos con alegría, y no le importa esforzarse para cuidar de los suyos. Esa clase de chica que no necesita gastar dinero en zapatos caros, y que prefiere una buena caja de lápices de colores. Soy de las que se equivocan y piden perdón. De las que se caen y se levantan. De las que dicen lo que piensan y lo que sienten. De las que no se callan.

Soy esa clase de chica que no necesita hacerse la débil para llamar la atención. Que no necesita que nadie la proteja. Que se siente bonita con sus kilos de más y sin maquillaje, o con maquillaje. Que ríe a mandíbula batiente y sin complejos.
Soy esa clase de chica, que no teme mostrar su dulzura y a la vez ser fuerte y valiente. Independiente y segura de sí misma, pero que ama y no exige nada a los demás.

Así que reivindico mi derecho a la feminidad y a la ternura. Mi derecho a no estar enfadada y a no tener enemigos. No necesito ser como los hombres, porque tengo mi propio universo femenino. Reivindico mi derecho a ser yo misma, sin necesidad de andar peleando con nada ni con nadie. Iguales en derechos y obligaciones. Opuestos y complementarios. Reivindico mi derecho a sentirme completa y realizada, a poder compartir con un hombre, y a sentirme feliz por ello.

No soy una superheroína, pero si soy la mejor versión de mí misma que puedo dar cada día. Soy esa clase de chica que no teme envejecer. Que no teme la muerte. Que no se frustra ni se enfada, ni tiene recriminaciones que hacer a nadie ni a nada. No temo pedir ayuda como no temo brindarla. Soy esa clase de chica, que vive y deja vivir.

Pero mi felicidad es mía, y a nadie hago responsable.

Reivindico mi derecho a ser dulce y risueña. A hacer de mi misterio mi fuerza. De mi talento un talante, de mis capacidades un arte. De mis defectos y carencias, fuente de superación. No necesito competir. Ni con nada ni con nadie. No necesito encajar en ningún cliché, tampoco me pongas etiquetas.
Soy esa clase de chica a la que le gusta escuchar, a la que le enternece la humanidad de los demás, la que entiende la importancia de ocupar su lugar y hacerlo bien. Y al menos moriré en al intento y con las botas…o los tacones puestos.

Así que discúlpame, si no participo en tu batalla. Si no me siento ofendida ni en desventaja. Si utilizo todas mis oportunidades, y me invento mi propio camino, para vivir de otra manera.

Mi sueño es ser una MUJER íntegra. Que siempre fue fiel a sus sueños. Que nunca encajó en el sistema. Que eligió su destino y lo vivió intensamente.
Soy esa clase de chica que hoy, ahora, quiere ser esa mujer auténtica y libre. Una mujer única que no sea de ninguna clase, y que no pueda ser comparada ni con nada, ni con nadie.

C a n c i ó n “Amor con vistas al Mar” de Lena Bu

Amor con vistas al Mar
“Amor con vistas al mar”

Tengo un amor con vistas al mar y una canción para rezar contigo. Olas que vienen y van bajo el sol, en la inmensidad, bailan al son, de esta luna que es la cuna, de mi corazón.

Hoy me fundo con el universo. Tengo primaveras en invierno, y no pido perdón si encontré el paraíso en el infierno. 
Tengo pájaros en la cabeza. Tengo pececillos en el pecho. Y no pido perdón si elegí la compasión y no el despecho. 
Y no pido perdón si encontré el paraíso y tú el infierno. 
Tengo un amor con vistas al mar y una canción para rezar contigo. Olas que vienen y van bajo el sol, en la inmensidad, bailan al son, de esta luna que es la cuna, de mi corazón.
Yo no tengo nombre ni apellidos. Yo lo tengo patria ni bandera. Y jonpidonoerdon si elegí la alegría y no la pena.

Ya no quiero saber de razones, el amor es siempre lo primero. Y no pido perdón si me mueve el corazón y no el dinero.

Y no pido perdón si encontré el paraíso y tú el infierno.

Tengo un amor, con vistas al mar…

Piensa bien y acertarás. El poder de nuestros pensamientos.

  

A menudo me descubro a mí misma, pensando cosas sin parar. Sin darme cuenta, mi mente toma el control absoluto de mis pensamientos, y sin decidirlo yo, me lleva de aquí para allá a su antojo.

No sé si a vosotros os pasa. Es como si haciendo Click, se pusiera en marcha un mecanismo, del que no tengo el control, y que va, va y va… no siempre a sitios bonitos y agradables.

Soy una persona positiva y bien pensada, que siempre se pone en lo mejor, que sueña y proyecta cada día, para vivir en el mundo en el que desea vivir. 

La mayoría de las veces cuando pienso, voy a sitios plácidos, donde me siento libre. Viajo volando y me siento…como si fuera el amor.

Aprovecho para reflexionar, meditar, buscar soluciones, o inventar cosas, y otras consigo parar la mente y entonces, sencillamente, contemplo.
Pero a veces, mis pensamientos me llevan a sitios, donde no me siento bien. Mis pensamientos me llevan a sitios feos.
Voy conduciendo tan contenta y de pronto, no sabe una como, la cabeza empieza a lanzar palabras, imágenes, recuerdos, dudas, y empiezo a ponerme tensa e insegura. 

La antesala del dolor y del sufrimiento que comienza con un miedo, que no se sabe muy bien de dónde viene. 

Entonces, por cualquier motivo, empieza el run run. 

“Conseguiré esto o aquello?. Podré hacer frente a este problema?. Cómo voy a resolver esto?. Fulanito últimamente está raro, le pasará algo conmigo?. Fulanita me ha contestado mal, a qué puede deberse?. Mi hermana no me habla, mi amiga me traiciona, mi padre tiene diabetes, y si le pasara algo?. Cómo vendrá de dinero el mes que viene? Que si estoy gorda, que si estoy fea, que si soy torpe…

Y bueno.

Podría ahora mismo hacer una lista enorme de preocupaciones y mensajes negativos , que mi mente lanza a mi corazoncito, cuando bajo la guardia, y que me abruman. Y si me dejo ir tras ellos y voy a ese lugar, sufro. Sufro mucho. Muchísimo.

A ti te pasa?

  

Por suerte estoy bien entrenada. He dedicado mucho tiempo a entrenar, no precisamente en el gimnasio, pero si en el control de lo que pienso y lo que siento.

Cuando asoman esos pensamientos, rápidamente los devuelvo con un revés certero, y los mando a su sitio. 

Al lugar de las trampas del ego y de la falta de confianza, donde puedes destrozarte la vida, manteniéndote en un estado perpetuo de miedo, de incertidumbre, de sufrimiento, donde te sientes inseguro, frágil, pequeño y solo. 

Así que cuando empiece el Run Run, escucha el Ring Ring, y dile Bye Bye!!!
Al principio cuesta, porque no te das ni cuenta, y te vas haciendo pequeñito, y como consecuencia caminas encorvado. Con la cabeza gacha, pensando que los demás, ven lo mismo que tú.

Te das a ti mismo la razón. Te dejas abrumar por esos miedos. Se apoderan esos pensamientos de ti, y es la información que pasa a tu cuerpo, a tus actos, a tus palabras, y como consecuencia, condicionas tu día a día, y a la larga, tu vida. No te dejan ser tu.

Pero si empiezas a darte cuenta y cuando aparecen tomas el control, y los reviertes por pensamientos positivos, si abres tu pecho y respiras hondo, y te dices cosas bonitas, y recuerdas todo lo que tienes para ser feliz, y piensas en positivo…te haces dueño de tu destino.

  

Los pensamientos importan. La mente sirve para solucionar problemas, para aplicar técnicas a situaciones y cosas, pero hay que dirigirlos bien, porque si toman el control, pueden dañarte.

Hay que mantenerlos a raya. Este mundo no es solo mental. La mente no sirve para todo. Tiene muchas posibilidades y es maravillosa, pero tú eres más cosas que tu cabeza. Hay gente muy inteligente y extremadamente infeliz e incapaz para otras cosas. Hay gente más humilde y con mentes poco brillantes, que encuentran la sabiduría en la sencillez de las cosas del alma. 

Encontrar el equilibrio. Entre el pensar y el sentir, el hacer y el no hacer. El ser, y el estar aquí. 

 Me he dado cuenta de que las personas que más sufren, son las que viven instaladas en ese mundo mental. 

Que se desconectan de su voz interior, la que está en paz y sabe bien como te encuentras más allá de la superficie. Solo atienden el run run imparable de sus mentes insatisfechas.

Trabajar la conexión con todo lo que nos rodea, hacia dentro y hacia fuera, es necesario. 

Parar la máquina de pensar, para poner en marcha la de sentir y así hacer que este camino tenga sentido. 
Los pensamientos son poderosos. Hay que atenderlos. No pienses que son inofensivos, porque según pienses, así estas proyectando. 

Ni las palabras se las lleva el viento, ni los pensamientos tampoco. 

Cuando aprendemos a hablar, fijamos a las palabras los contenidos de todo lo que sentimos y pensamos, y así ganan su significado. Sintetizamos en vocablos, para poder expresarnos. Lo veo cada día con mi hijo, que aún no sabe hablar.

Con el tiempo acabamos pensando en palabras, y limitamos así el sentido de los sentimientos y pensamientos, de las esperanzas, de los sueños, de nuestros deseos ocultos, de nuestras luces y también de nuestras sombras. 

  

Por eso las palabras son decisivas. Cuando pienses, utiliza las adecuadas. Las que tengan un significado claro y constructivo. Las que te ayuden a ser mejor persona. No pienses, no valgo para nada y di, quiero ser mejor en todo. 
Utilizando las palabras adecuadas, envías pensamientos positivos, que generarán ideas constructivas, que mandarán a tu cuerpo el mensaje acertado, para hacer algo bueno con ello. 

Lo que dices importa. Imagínate si importa lo que piensas! Si controlas lo que hablas, y lo que dices a los demás, y no dices cualquier cosa, haz lo mismo con tus pensamientos, y evitarás herirte a ti mismo.
Es importante.

Sé amable contigo mismo. No te dejes ir así sin más al lugar de los miedos.

  

Dirige tú. Toma el control. Elige ir al lugar de la creatividad, al lugar de las esperanzas, al lugar de la imaginación, donde no hay dudas, no hay inseguridad, no hay miedo. 

Y a la vuelta tráete algo concreto que te sirva para algo. Que ese rato en coche mientras vas de aquí para allá… Pensando, te sirva para después caminar derecho, con la cabeza erguida, respirando hondo y sonriendo ampliamente, porque has encontrado soluciones, llegado a acuerdos contigo mismo, o has tenido una idea brillante.

Porque la vida, aunque a veces no podamos verlo, tiene todo su sentido. Porque estamos aquí y no es posible, dejar de ser amor, aunque no lo sintamos.

Piensa y piensa bien. 

Piensa bonito. 

  

LAS COSAS IMPORTANTES.

 

Lo importante

Lo importante no es tener éxito y cumplir las normas. Es ser fiel a ti mismo y encontrarte en el silencio, y en el espejo.

Lo importante no es seguir el camino que te han impuesto. Es desviarte y crear el tuyo propio.

Lo importante no es etiquetarte, definirte, ajustarte a un modelo. Es inventar nuevas palabras para explicar tus descubrimientos.

Lo importante no es sentirse a salvo ni hacer lo correcto. Es importante estar siempre en el vacío para poder crear cada mañana.

Lo importante no está en tus virtudes, tampoco en tus defectos. No eres ni una cosa ni la otra.

Lo importante es perder trenes y tranvías. Subir y bajar en cada estación. No hay un solo tren para cada uno. La vida está llena de vías.

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Lo importante es procurar estar siempre en peligro.

Lo importante no es amar, sino ser el Amor.

Obrar en consecuencia contigo mismo.

Ser coherente contigo mismo.

Ser auténtico para ti.

Ser sincero contigo mismo.

No traicionar tus principios.

Decir siempre tu verdad.

Hacer de tus debilidades fortalezas para poder mirar a los ojos de los demás, y entender que … PIENSA BIEN Y ACERTARÁS. El otro es como tu. ¿Qué quieres ser?

Desenvolverte con soltura y naturalidad,
en el papel que te ha sido asignado en la partida, para poder superarte.

Lo importante es perder.
Lo importante es seguir siendo pequeños.
Cada día un poco más pequeños si es posible.

Lo importante
no es hacer bien las cosas y en el momento oportuno,                                                 lo importante es hacer lo que amas y hacerlo con amor justo a tiempo.

Lo importante es que el día está llegando a su fin,
y de tanta importancia es esta noche,
que quizá se deje ver tu amplia sonrisa.

Es de extrema importancia
que leas hoy mis labios entre líneas:

Lo importante es que te duela la boca, de decir tanto TE QUIERO.

Y eso es algo, que solo tu corazón sabe.

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Hoy en Cocina con Alma I ❤️ Sándwiches 


Estos días estamos de reforma en Villa Prefiero el Mar. Pintando y reorganizando espacios en la casa, que ya Hermes empieza a tener otras necesidades, y La Extraña Oficina está en marcha, y necesitamos espacio para grabar vídeos para nuestro futuro Canal de YouTube.  Así que tenemos poco tiempo para cocinar, y una de las cosas que más nos gustan, que son resultonas, y que además si los planteas bien pueden ser equilibrados son los Sándwiches. Nos encantan!!!!!!!!!!!

Pero no basta el típico de jamón y queso, que con todo y con eso, se pueden hacer tuneados  y bien ricos pasando el jamón por la plancha y eligiendo un queso cheddar q tiene más sabor, o uno de cabra. El caso es que sea divertido de hacer y original de comer. Y que te quede bonito.

Os propongo el clásico Sandwich de jamón y queso reinventado. Para que si tenéis una cenita informal, o un plan de peli tranquilo en casa, o para el brunch del domingo, o incluso para un almuerzo ligero de sábado, os resuelve una comida en plan súper cuqui, si lo acompañáis de  una cerveza Desperado que tiene Tequila y a mí me flipa, podéis seducir a cualquiera!!!


Os recomiendo un buen pan. Sinceramente, es la diferencia. Hoy en día hay buenos panes en cualquier supermercado, un poco más caros si, pero ciertamente la diferencia es mínima y el cambio sustancial. Mis favoritos el pan de molde de semillas de amapola fresco del Carrefour 1,9o y el integral con semillas de calabaza del Hacendado 1’75. Son diferentes L pan de molde clásico de toda la vida. Y están mucho más buenos.

En vez de lechuga Canónigos o Berros, frescos y dulces, tienen menos agua que la lechuga y bastante más sabor. Además tienen un montón de propiedades. Eso sí cuidado con la cantidad!!! Los llaman canónigos porque los daban en los conventos para los frailes, ya que tienen mucho litio y aplacan la lívido. Jijijijijijijijij.

La salsa día cucharadas de yogur griego con sal, zumo de limón y un poco de curry. El curry tiene cúrcuma bueno para las digestiones y mil cosas más, siempre que puedo lo añado a cualquier cosa en mis comidas. Nos encanta.

El jamón dulce lo alad a a la tortilla francesa, así va calentito y la tortilla la cortas en trocitos y la dejas enfriar un poco antes de meterla en el Sandwich con el queso Cheddr encima. Los pimientos recomiendo comprarlos crudos y asarlos en el horno durante la semana. Se hacen solos con un poco de aceite por encima, y si esperas a que enfríen, dejándolos tapados para que suden en un bowl de cristal, se pelan fácilmente. Puedes usarlos en ensalada o arroces y por supuesto, guarda unos poquitos para tu súper Sandwich porque dan un toque único!!!

Por lo demás monta tu bocata al gusto. Con cariño. Que te quede bonito. Y disfruta!!! Porque cada día es único, y los placeres de la vida sublimes si los vives con intensidad.

El toque!!!!! Ponle Pepinillos Agridulces!!!!!!!

Qué aproveche!!!!!!

Niños y emociones.

 


Estando en los columpios con Hermes una tarde, como a todos los niños, le encanta el tobogán, justo al lado de nosotros había una pareja joven, con un nene de la edad de Hermes.

Estaban muy preocupados. Por si se caía, por si se hacía daño, por si cogía frío, porque se tomara el zumo, porque no se fuera lejos…
Justo cuando yo estaba pensando en irme, ellos decidieron hacerlo volando.

Y en lo que dura un pestañeo, le bajaron a la fuerza del columpio, le quitaron la galleta que tenía en una mano, mientras el papá le montaba en el carro, la mamá le limpiaba la cara y las manos con una toallita, le encasquetaba un gorro, le ataban una bufanda…mientras, obviamente, el nene embarracado, lloraba, y gritaba, y pataleaba con todas sus fuerzas.

La mama le decía: Fulanito no llores, que ya eres muy mayor para llorar. No seas malo.No tienes motivos para llorar. Calla de una vez y deja de lloriquear. Los niños mayores no lloran, ya no eres un bebé………….

Si yo fuera Fulanito. Lloraría mucho más fuerte de lo que lo hacía el pobre niño. En mi opinión esos padres, con sus justificadas prisas y cansancio, estaban siendo muy desconsiderados con su hijo y siendo injustos, estoy segura, que sin darse cuenta.

Yo misma muchas veces tengo prisa. Esa es una de las cosas que aprendemos de mayores…por desgracia.

Si no respetamos a los niños desde pequeñitos, no esperemos ganarnos su respeto de mayores. No nos queda otra. Hay que ser considerados.

Cuando crecemos, aprendemos a gestionar las emociones. Entonces uno llora… Cuando hay que llorar. Yo soy muy emotiva, se me saltan las lágrimas a menudo. Es una manera de expresar muchas y variadas emociones. Así no se reprimen y en mi opinión, es muy saludable. Puedo llorar de tristeza, o de rabia, de cansancio, de alegría, o de emoción. Las lágrimas son un síntoma, y hay que atenderlas, porque detrás hay un sentimiento, y cuando somos pequeños, no podemos expresarlas con claridad.

Quienes os permitís el hecho de llorar, sabéis que después de una buena llantina, se queda uno en la gloria.
Un niño de dos años, que apenas está empezando hablar, no puede expresar con palabras lo que le ocurre. Además, tantas veces decidimos por ellos sin tener en cuenta sus deseos, que es normal que sientan impotencia y frustración.
Por eso les dan pataletas. Por eso lloran. No es que tengan mal carácter, ni que sean malos. Es que aunque sean pequeños, son individuos y muchas veces, se sienten incomprendidos, o no entienden porqué no pueden hacer lo que desean en cada momento.

Efectivamente ellos no saben lo que necesitan, lo que les conviene, y mucho menos saben, si papá y mamá han tenido un mal día, o si tienen prisa, o si están preocupados, o las cosas que todavía quedan por hacer al llegar a casa.

Ellos no saben que muchas veces estamos exhaustos, nerviosos o de mal humor. Los niños en su pureza, viven en un estado constante de descubrimiento, de alegría, explorando la vida.

Para ellos por suerte, no existe el tiempo, ni las preocupaciones, ni las consecuencias.

Sinceramente, ojalá no perdiéramos nunca esa ingenuidad.
Así que es importante no caer en el error de comportarnos como sargentos. Hemos de ser respetuosos con ellos en la medida de las posibilidades.

Y una vez más, requiere de nuestra CREATIVIDAD a la hora de resolver situaciones. A mí me gusta verlo como un juego. Al otro lado de la cancha, El Drama, en este lado yo…con el buen rollo y la alegría de cada día, que no quiero perder.

El otro día tenía a Hermes en la bañera. Como siempre él no quería salir, y yo como siempre, estaba loca por terminar el ritual de ese día y verlo ya acostado y dormido. Porque tenía mil cosas que hacer, y mil ganas de estar con mi amor un rato a solas, y de tumbarme en el sofá, y de pensar en mí un poquito, y de escribir, y de tender la ropa, y de darme una buena ducha…

Me sentí tentada de sacar la fusta y hacerlo todo a marchas forzadas para terminar antes. De hecho es como un impulso que sale de dentro y que se apodera de ti!!! Pero respiré hondo.
A ver Lena:

(Hablo muchísimo conmigo misma, y casi siempre además, lo hago en voz alta)
El nene está ahí, con su agüita calentita, sus juguetes, feliz y relajado… Venga, dale diez minutos más y mientras, tú tiendes la lavadora.

Tardé un poco en convencerme y controlarme, pero mereció la pena. Tuvo otro rato de bañera, y luego le animé a salir, dándole otro juguete que tengo reservado para momentos de urgencia. Con lo cual salió de la bañera por iniciativa propia, sin drama ni berrinche.

Mamá 1

Drama 0

Cenó y se fue a la cama tranquilo y feliz. Dándonos besos y jugando un rato a hacernos cosquillas. A veces esos diez minutos que nuestra impaciencia no consienten, son la diferencia.

No sabemos esperar al momento oportuno y forzamos las cosas. Realmente no hay necesidad.

        Keep breathing!!!!!!

Pero si aún así, a veces no puede ser, y a veces efectivamente no tenemos esos diez minutos, seamos considerados con nuestros pequeños. Porque sus emociones, como las nuestras, merecen todo el respeto.
Cuando un niño llora, es porque hay algo que le supera. No puede gestionarlo, ni expresarlo, y además le está provocando un malestar. Siempre hay que atender ese llanto, y no ignorarlo ni decirle que no llore. Porque es en este momento cuando se sientan las bases de su inteligencia emocional.
Un niño respetado, al que se le tiene en cuenta, al que se le explican las cosas con cariño aunque sea pequeño, y se le da de vez en cuando la posibilidad de decidir, será un niño con una buena autoestima, capaz de conciliar.

Un niño al que se le escucha cuando llora, al que se le pregunta qué le pasa y se le permite desahogarse, será un adulto que sabrá gestionar sus emociones, expresar sus sentimientos, y que tendrá más posibilidades de relacionarse y establecer relaciones satisfactorias.
Y no lo digo yo, lo dicen los estudiosos, los terapeutas, los médicos…y el sentido común.

No es cualquier cosa. Hablamos del equilibrio personal de nuestros hijos en un futuro. Yo no puedo evitar que le pasen cosas, pero puedo darle herramientas para que pueda hacer frente a las adversidades de la vida.

Es mi misión. Es mi obligación. Es amor.

A veces por nuestras prisas ignoramos los llantos, pensamos que porque son pequeños no nos entienden, y decidimos todo el tiempo por ellos, sin respetar sus deseos.

De vez en cuando hay que dejar que decidan. En cosas pequeñas al principio como, plátano o fresas? Igual que dejar que vayan haciendo las cosas por ellos mismos cuando van creciendo, comer, vestirse, aunque tarden más en hacerlo solos, y lo pongan todo perdido. Forma parte del aprendizaje de la vida. No queda otra. A limpiar se ha dicho.

Porque eso favorece una autoestima equilibrada, los hace resolutivos, y no se trata de eso? De prepararlos para la vida? Pues eso se logra si comenzamos desde pequeñitos.
De la misma manera, poner límites y reglas es igual de necesario. Pero aquí de nuevo es cuestión de sentido común. Muchas veces utilizamos más palabras de la cuenta en nuestro mundo mental.

-Fulanito no hagas eso, te he dicho que no, no me estás oyendo?

Es más sencillo si proyectamos la energía sobre lo que no está permitido y lo dejamos claro. Os cuento como nosotros lo hemos logrado. Una vez más estudiando cómo funciona la naturaleza.
Observando a unos cachorros con su mamá, yo he descubierto un modus operandi que con Hermes me funciona. Por ejemplo. Mamá canina no deja a sus perritos alejarse cuando son muy bebés de donde está la camada, para protegerlos de los peligros.

Para eso bloquea con su cuerpo el espacio por donde el cachorro quiere escapar y ante sus protestas  le ignora. Se mantiene firme y lo aparta con el morro. Continúa ignorando y bloqueando. Sin decir ni guau. Al final el cachorro comprende y desiste. Y curiosamente, no vuelve a querer escapar por ahí.

Cuando encendimos la chimenea en Villa prefiero el mar, teníamos miedo por Hermes. Estuvimos mirando un montón de accesorios diseñados por el hombre para evitar que los niños se acerquen al fuego y se quemen, pero eran caros, y feos!

Así que pusimos en práctica la estrategia de mamá canina. Cuando quería ir hacia el fuego, papá o yo bloqueábamos el paso, le ignorábamos y nos manteníamos firmes. Sin decir ni mu. Sin enfadarnos, pero sin ceder ni frustrarnos.

Qué pasó? Pues que después de exactamente tres intentonas, de estar atentos trabajando en equipo y hacerlo así, en nuestra casa está el fuego encendido y Hermes lo ignora, se mantiene apartado y respeta el espacio que le hemos marcado. Magia? No. Energía. Asertividad y firmeza. Sin gritos. Sin dramas. Sin miedo. Efectivo y práctico. Y os digo que funciona con todo. Con la hora de ir a dormir, con el momento de terminar un juego o de no dejarle tocar ciertas cosas, etc.

Se trata de dar amor, de respetar, de poner límites y reglas para educar. De empatizar con tu hijo y comprender. Y en el camino… Nosotros tambien aprendemos y mejoramos. Respiras. Te relajas y entiendes, que nada es demasiado importante, que el cansancio se sobrelleva y que un día sin dramas, es estabilidad y armonía para tu hijo y en consecuencia para todos en tu hogar.
No es esfuerzo. No es trabajo. Es amor. No les compremos tantas cosas que no necesitan y demos amor del bueno. Ayudemos a nuestros pequeños, como mamá canina, a entender este mundo. Para que puedan ser libres de ser quienes son y vivir su historia cuando crezcan.

No hay mejor legado. No hay mejor herencia. No hay amor más grande.