Niños y emociones.

 


Estando en los columpios con Hermes una tarde, como a todos los niños, le encanta el tobogán, justo al lado de nosotros había una pareja joven, con un nene de la edad de Hermes.

Estaban muy preocupados. Por si se caía, por si se hacía daño, por si cogía frío, porque se tomara el zumo, porque no se fuera lejos…
Justo cuando yo estaba pensando en irme, ellos decidieron hacerlo volando.

Y en lo que dura un pestañeo, le bajaron a la fuerza del columpio, le quitaron la galleta que tenía en una mano, mientras el papá le montaba en el carro, la mamá le limpiaba la cara y las manos con una toallita, le encasquetaba un gorro, le ataban una bufanda…mientras, obviamente, el nene embarracado, lloraba, y gritaba, y pataleaba con todas sus fuerzas.

La mama le decía: Fulanito no llores, que ya eres muy mayor para llorar. No seas malo.No tienes motivos para llorar. Calla de una vez y deja de lloriquear. Los niños mayores no lloran, ya no eres un bebé………….

Si yo fuera Fulanito. Lloraría mucho más fuerte de lo que lo hacía el pobre niño. En mi opinión esos padres, con sus justificadas prisas y cansancio, estaban siendo muy desconsiderados con su hijo y siendo injustos, estoy segura, que sin darse cuenta.

Yo misma muchas veces tengo prisa. Esa es una de las cosas que aprendemos de mayores…por desgracia.

Si no respetamos a los niños desde pequeñitos, no esperemos ganarnos su respeto de mayores. No nos queda otra. Hay que ser considerados.

Cuando crecemos, aprendemos a gestionar las emociones. Entonces uno llora… Cuando hay que llorar. Yo soy muy emotiva, se me saltan las lágrimas a menudo. Es una manera de expresar muchas y variadas emociones. Así no se reprimen y en mi opinión, es muy saludable. Puedo llorar de tristeza, o de rabia, de cansancio, de alegría, o de emoción. Las lágrimas son un síntoma, y hay que atenderlas, porque detrás hay un sentimiento, y cuando somos pequeños, no podemos expresarlas con claridad.

Quienes os permitís el hecho de llorar, sabéis que después de una buena llantina, se queda uno en la gloria.
Un niño de dos años, que apenas está empezando hablar, no puede expresar con palabras lo que le ocurre. Además, tantas veces decidimos por ellos sin tener en cuenta sus deseos, que es normal que sientan impotencia y frustración.
Por eso les dan pataletas. Por eso lloran. No es que tengan mal carácter, ni que sean malos. Es que aunque sean pequeños, son individuos y muchas veces, se sienten incomprendidos, o no entienden porqué no pueden hacer lo que desean en cada momento.

Efectivamente ellos no saben lo que necesitan, lo que les conviene, y mucho menos saben, si papá y mamá han tenido un mal día, o si tienen prisa, o si están preocupados, o las cosas que todavía quedan por hacer al llegar a casa.

Ellos no saben que muchas veces estamos exhaustos, nerviosos o de mal humor. Los niños en su pureza, viven en un estado constante de descubrimiento, de alegría, explorando la vida.

Para ellos por suerte, no existe el tiempo, ni las preocupaciones, ni las consecuencias.

Sinceramente, ojalá no perdiéramos nunca esa ingenuidad.
Así que es importante no caer en el error de comportarnos como sargentos. Hemos de ser respetuosos con ellos en la medida de las posibilidades.

Y una vez más, requiere de nuestra CREATIVIDAD a la hora de resolver situaciones. A mí me gusta verlo como un juego. Al otro lado de la cancha, El Drama, en este lado yo…con el buen rollo y la alegría de cada día, que no quiero perder.

El otro día tenía a Hermes en la bañera. Como siempre él no quería salir, y yo como siempre, estaba loca por terminar el ritual de ese día y verlo ya acostado y dormido. Porque tenía mil cosas que hacer, y mil ganas de estar con mi amor un rato a solas, y de tumbarme en el sofá, y de pensar en mí un poquito, y de escribir, y de tender la ropa, y de darme una buena ducha…

Me sentí tentada de sacar la fusta y hacerlo todo a marchas forzadas para terminar antes. De hecho es como un impulso que sale de dentro y que se apodera de ti!!! Pero respiré hondo.
A ver Lena:

(Hablo muchísimo conmigo misma, y casi siempre además, lo hago en voz alta)
El nene está ahí, con su agüita calentita, sus juguetes, feliz y relajado… Venga, dale diez minutos más y mientras, tú tiendes la lavadora.

Tardé un poco en convencerme y controlarme, pero mereció la pena. Tuvo otro rato de bañera, y luego le animé a salir, dándole otro juguete que tengo reservado para momentos de urgencia. Con lo cual salió de la bañera por iniciativa propia, sin drama ni berrinche.

Mamá 1

Drama 0

Cenó y se fue a la cama tranquilo y feliz. Dándonos besos y jugando un rato a hacernos cosquillas. A veces esos diez minutos que nuestra impaciencia no consienten, son la diferencia.

No sabemos esperar al momento oportuno y forzamos las cosas. Realmente no hay necesidad.

        Keep breathing!!!!!!

Pero si aún así, a veces no puede ser, y a veces efectivamente no tenemos esos diez minutos, seamos considerados con nuestros pequeños. Porque sus emociones, como las nuestras, merecen todo el respeto.
Cuando un niño llora, es porque hay algo que le supera. No puede gestionarlo, ni expresarlo, y además le está provocando un malestar. Siempre hay que atender ese llanto, y no ignorarlo ni decirle que no llore. Porque es en este momento cuando se sientan las bases de su inteligencia emocional.
Un niño respetado, al que se le tiene en cuenta, al que se le explican las cosas con cariño aunque sea pequeño, y se le da de vez en cuando la posibilidad de decidir, será un niño con una buena autoestima, capaz de conciliar.

Un niño al que se le escucha cuando llora, al que se le pregunta qué le pasa y se le permite desahogarse, será un adulto que sabrá gestionar sus emociones, expresar sus sentimientos, y que tendrá más posibilidades de relacionarse y establecer relaciones satisfactorias.
Y no lo digo yo, lo dicen los estudiosos, los terapeutas, los médicos…y el sentido común.

No es cualquier cosa. Hablamos del equilibrio personal de nuestros hijos en un futuro. Yo no puedo evitar que le pasen cosas, pero puedo darle herramientas para que pueda hacer frente a las adversidades de la vida.

Es mi misión. Es mi obligación. Es amor.

A veces por nuestras prisas ignoramos los llantos, pensamos que porque son pequeños no nos entienden, y decidimos todo el tiempo por ellos, sin respetar sus deseos.

De vez en cuando hay que dejar que decidan. En cosas pequeñas al principio como, plátano o fresas? Igual que dejar que vayan haciendo las cosas por ellos mismos cuando van creciendo, comer, vestirse, aunque tarden más en hacerlo solos, y lo pongan todo perdido. Forma parte del aprendizaje de la vida. No queda otra. A limpiar se ha dicho.

Porque eso favorece una autoestima equilibrada, los hace resolutivos, y no se trata de eso? De prepararlos para la vida? Pues eso se logra si comenzamos desde pequeñitos.
De la misma manera, poner límites y reglas es igual de necesario. Pero aquí de nuevo es cuestión de sentido común. Muchas veces utilizamos más palabras de la cuenta en nuestro mundo mental.

-Fulanito no hagas eso, te he dicho que no, no me estás oyendo?

Es más sencillo si proyectamos la energía sobre lo que no está permitido y lo dejamos claro. Os cuento como nosotros lo hemos logrado. Una vez más estudiando cómo funciona la naturaleza.
Observando a unos cachorros con su mamá, yo he descubierto un modus operandi que con Hermes me funciona. Por ejemplo. Mamá canina no deja a sus perritos alejarse cuando son muy bebés de donde está la camada, para protegerlos de los peligros.

Para eso bloquea con su cuerpo el espacio por donde el cachorro quiere escapar y ante sus protestas  le ignora. Se mantiene firme y lo aparta con el morro. Continúa ignorando y bloqueando. Sin decir ni guau. Al final el cachorro comprende y desiste. Y curiosamente, no vuelve a querer escapar por ahí.

Cuando encendimos la chimenea en Villa prefiero el mar, teníamos miedo por Hermes. Estuvimos mirando un montón de accesorios diseñados por el hombre para evitar que los niños se acerquen al fuego y se quemen, pero eran caros, y feos!

Así que pusimos en práctica la estrategia de mamá canina. Cuando quería ir hacia el fuego, papá o yo bloqueábamos el paso, le ignorábamos y nos manteníamos firmes. Sin decir ni mu. Sin enfadarnos, pero sin ceder ni frustrarnos.

Qué pasó? Pues que después de exactamente tres intentonas, de estar atentos trabajando en equipo y hacerlo así, en nuestra casa está el fuego encendido y Hermes lo ignora, se mantiene apartado y respeta el espacio que le hemos marcado. Magia? No. Energía. Asertividad y firmeza. Sin gritos. Sin dramas. Sin miedo. Efectivo y práctico. Y os digo que funciona con todo. Con la hora de ir a dormir, con el momento de terminar un juego o de no dejarle tocar ciertas cosas, etc.

Se trata de dar amor, de respetar, de poner límites y reglas para educar. De empatizar con tu hijo y comprender. Y en el camino… Nosotros tambien aprendemos y mejoramos. Respiras. Te relajas y entiendes, que nada es demasiado importante, que el cansancio se sobrelleva y que un día sin dramas, es estabilidad y armonía para tu hijo y en consecuencia para todos en tu hogar.
No es esfuerzo. No es trabajo. Es amor. No les compremos tantas cosas que no necesitan y demos amor del bueno. Ayudemos a nuestros pequeños, como mamá canina, a entender este mundo. Para que puedan ser libres de ser quienes son y vivir su historia cuando crezcan.

No hay mejor legado. No hay mejor herencia. No hay amor más grande.

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3 comments

  1. Ángela · febrero 14, 2016

    Me ha encantado! Te he descubierto hoy en Instagram y me has llegado con muchas cosas,pero especialmente con esta entrada. Desde luego la creatividad es nuestra mejor arma como padres. Tenemos que aprender muchas cosas de lxs niñxs, como es la relatividad del tiempo. En las 12 cosas que te hacen más feliz veo muchas de ellas (sorprenderse,no pelear,etc). Gracias por tus palabras!

    Le gusta a 1 persona

    • Lena Bu · febrero 14, 2016

      Querida Angela, no sabes lo necesitada que estoy de feedback con el recién entrenado blog. Me alegras la noche con tu comentario. Estamos en contacto. La maternidad es hermosa, como la vida, como el día y la noche. Una etapa apasionante que hay que saber manejar. Yo estoy en ello, y comparto lo que voy descubriendo. Un beso enorme!!!!!

      Me gusta

  2. Alicia · marzo 2, 2016

    ¡Me encanta el articulo! Es muy interesante, tienes mucho talento y te felicito. No soy madre pero leer cosas como esta me animan a serlo porque le da a la vida el encanto que tiene que no vemos los adultos con nuestras prisas.
    Este plano de entender la vida y ponerlo en práctica es muy beneficiable y práctico para que crezcan individuos no irritables, con autoestima alta, sanos y felices. Enhorabuena por tu magnifico blog. ¡ Un saludo!

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