Piensa bien y acertarás. El poder de nuestros pensamientos.

  

A menudo me descubro a mí misma, pensando cosas sin parar. Sin darme cuenta, mi mente toma el control absoluto de mis pensamientos, y sin decidirlo yo, me lleva de aquí para allá a su antojo.

No sé si a vosotros os pasa. Es como si haciendo Click, se pusiera en marcha un mecanismo, del que no tengo el control, y que va, va y va… no siempre a sitios bonitos y agradables.

Soy una persona positiva y bien pensada, que siempre se pone en lo mejor, que sueña y proyecta cada día, para vivir en el mundo en el que desea vivir. 

La mayoría de las veces cuando pienso, voy a sitios plácidos, donde me siento libre. Viajo volando y me siento…como si fuera el amor.

Aprovecho para reflexionar, meditar, buscar soluciones, o inventar cosas, y otras consigo parar la mente y entonces, sencillamente, contemplo.
Pero a veces, mis pensamientos me llevan a sitios, donde no me siento bien. Mis pensamientos me llevan a sitios feos.
Voy conduciendo tan contenta y de pronto, no sabe una como, la cabeza empieza a lanzar palabras, imágenes, recuerdos, dudas, y empiezo a ponerme tensa e insegura. 

La antesala del dolor y del sufrimiento que comienza con un miedo, que no se sabe muy bien de dónde viene. 

Entonces, por cualquier motivo, empieza el run run. 

“Conseguiré esto o aquello?. Podré hacer frente a este problema?. Cómo voy a resolver esto?. Fulanito últimamente está raro, le pasará algo conmigo?. Fulanita me ha contestado mal, a qué puede deberse?. Mi hermana no me habla, mi amiga me traiciona, mi padre tiene diabetes, y si le pasara algo?. Cómo vendrá de dinero el mes que viene? Que si estoy gorda, que si estoy fea, que si soy torpe…

Y bueno.

Podría ahora mismo hacer una lista enorme de preocupaciones y mensajes negativos , que mi mente lanza a mi corazoncito, cuando bajo la guardia, y que me abruman. Y si me dejo ir tras ellos y voy a ese lugar, sufro. Sufro mucho. Muchísimo.

A ti te pasa?

  

Por suerte estoy bien entrenada. He dedicado mucho tiempo a entrenar, no precisamente en el gimnasio, pero si en el control de lo que pienso y lo que siento.

Cuando asoman esos pensamientos, rápidamente los devuelvo con un revés certero, y los mando a su sitio. 

Al lugar de las trampas del ego y de la falta de confianza, donde puedes destrozarte la vida, manteniéndote en un estado perpetuo de miedo, de incertidumbre, de sufrimiento, donde te sientes inseguro, frágil, pequeño y solo. 

Así que cuando empiece el Run Run, escucha el Ring Ring, y dile Bye Bye!!!
Al principio cuesta, porque no te das ni cuenta, y te vas haciendo pequeñito, y como consecuencia caminas encorvado. Con la cabeza gacha, pensando que los demás, ven lo mismo que tú.

Te das a ti mismo la razón. Te dejas abrumar por esos miedos. Se apoderan esos pensamientos de ti, y es la información que pasa a tu cuerpo, a tus actos, a tus palabras, y como consecuencia, condicionas tu día a día, y a la larga, tu vida. No te dejan ser tu.

Pero si empiezas a darte cuenta y cuando aparecen tomas el control, y los reviertes por pensamientos positivos, si abres tu pecho y respiras hondo, y te dices cosas bonitas, y recuerdas todo lo que tienes para ser feliz, y piensas en positivo…te haces dueño de tu destino.

  

Los pensamientos importan. La mente sirve para solucionar problemas, para aplicar técnicas a situaciones y cosas, pero hay que dirigirlos bien, porque si toman el control, pueden dañarte.

Hay que mantenerlos a raya. Este mundo no es solo mental. La mente no sirve para todo. Tiene muchas posibilidades y es maravillosa, pero tú eres más cosas que tu cabeza. Hay gente muy inteligente y extremadamente infeliz e incapaz para otras cosas. Hay gente más humilde y con mentes poco brillantes, que encuentran la sabiduría en la sencillez de las cosas del alma. 

Encontrar el equilibrio. Entre el pensar y el sentir, el hacer y el no hacer. El ser, y el estar aquí. 

 Me he dado cuenta de que las personas que más sufren, son las que viven instaladas en ese mundo mental. 

Que se desconectan de su voz interior, la que está en paz y sabe bien como te encuentras más allá de la superficie. Solo atienden el run run imparable de sus mentes insatisfechas.

Trabajar la conexión con todo lo que nos rodea, hacia dentro y hacia fuera, es necesario. 

Parar la máquina de pensar, para poner en marcha la de sentir y así hacer que este camino tenga sentido. 
Los pensamientos son poderosos. Hay que atenderlos. No pienses que son inofensivos, porque según pienses, así estas proyectando. 

Ni las palabras se las lleva el viento, ni los pensamientos tampoco. 

Cuando aprendemos a hablar, fijamos a las palabras los contenidos de todo lo que sentimos y pensamos, y así ganan su significado. Sintetizamos en vocablos, para poder expresarnos. Lo veo cada día con mi hijo, que aún no sabe hablar.

Con el tiempo acabamos pensando en palabras, y limitamos así el sentido de los sentimientos y pensamientos, de las esperanzas, de los sueños, de nuestros deseos ocultos, de nuestras luces y también de nuestras sombras. 

  

Por eso las palabras son decisivas. Cuando pienses, utiliza las adecuadas. Las que tengan un significado claro y constructivo. Las que te ayuden a ser mejor persona. No pienses, no valgo para nada y di, quiero ser mejor en todo. 
Utilizando las palabras adecuadas, envías pensamientos positivos, que generarán ideas constructivas, que mandarán a tu cuerpo el mensaje acertado, para hacer algo bueno con ello. 

Lo que dices importa. Imagínate si importa lo que piensas! Si controlas lo que hablas, y lo que dices a los demás, y no dices cualquier cosa, haz lo mismo con tus pensamientos, y evitarás herirte a ti mismo.
Es importante.

Sé amable contigo mismo. No te dejes ir así sin más al lugar de los miedos.

  

Dirige tú. Toma el control. Elige ir al lugar de la creatividad, al lugar de las esperanzas, al lugar de la imaginación, donde no hay dudas, no hay inseguridad, no hay miedo. 

Y a la vuelta tráete algo concreto que te sirva para algo. Que ese rato en coche mientras vas de aquí para allá… Pensando, te sirva para después caminar derecho, con la cabeza erguida, respirando hondo y sonriendo ampliamente, porque has encontrado soluciones, llegado a acuerdos contigo mismo, o has tenido una idea brillante.

Porque la vida, aunque a veces no podamos verlo, tiene todo su sentido. Porque estamos aquí y no es posible, dejar de ser amor, aunque no lo sintamos.

Piensa y piensa bien. 

Piensa bonito. 

  

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