Cuentos del Mago e Ilustraciones para Soñar

 

 


Tengo la suerte de tener a mi lado un Mago que cada noche me escribe un  poema, o un cuento, o me canta una bulería, cuando no me hace reír o llorar, con sus reflexiones y su manera de ver la vida. 

Hoy en miércoles santo, os dejo para los amantes de la poesía una pequeña recopilación, de los que son mis favoritos, acompañados de ilustraciones bellísimas que a mí me inspiran y emocionan. Para disfrutar un ratito de amor y palabras bonitas. De imágenes y sueños.

Cada vez que me quedo dormida sueño contigo.

  

Cuento

Murió por dejar ir su imaginación y llenar su mente con demasiada fantasía… Todavía cree que vive, en las noches de luna llena se ve su sombra danzar por los filos de las colinas más altas con las manos hacia arriba, como queriendo abrazar el cielo.

Chico Requena

 Ilustración de Benjamin Lacombe


Librería Tierra


Soñando vi que todo estaba escrito, y que cada vida, cada ser humano, era un libro.

Colores y tamaños, grandes tomos, libros de mano.

Algunos aman, otros temen, prometen o resuelven.

Amigos de papel que en su contraportada, igual que el hombre comparten enemigo:

el fuego, el agua, el viento, y su propio contenido.

Libros libres cuando leo, eternos, escritos en papel, a merced del tiempo.

Chico Requena 

 Quint Buchholz 1990



La Escalera

Al final de la escalera, están las raíces del árbol, hay nubes, un trozo del mar, una brisa con frío de nieve, y una hoguera alrededor de La Paz.

Puedes subir, debes bajar, dentro y fuera el mismo lugar, cambia la luz al despertar.

Al principio de la escalera, un ángel vuela a la ligera.

Hay gente que llega y otra que espera, aquí está el final de otra escalera, según vayas o vengas.

Puedes subir, debes bajar, dentro y fuera el mismo lugar, cambia la luz al despertar.

Chico Requena

  



CamaBarco

A este barco tuyo y mío siempre le cuelgan por popa nuestros pies, nuestro infinito,nuestro vacío.

 Y las olitas lo mecen, y las tormentas lo abrazan, lo compadecen, de este roce de espuma blanca que languidece, cómo se mece, cómo se mece, cómo se mece.

Este barco tuyo y mío, no tiene bandera, ni palo que le aguante, ni capitán herido.

El cabecero por proa tiene tu nombre y el mío y guarda sueños que aun no hemos tenío.

Lo mece el ruido de las olas, y el latido del corazón tuyo y mío. Como  la cama y el barco de velas hinchadas por tus quejíos, por tus quejíos, por tus quejíos. 

Hemos vuelto a quedarnos dormidos, en la ternura de esta orilla que son tus pechos, mis ojos, mis mejillas.

Tu corazón salta a babor.

El mío de cabeza por estribor.

Como  peces saciados en un colchón, esta cama barco siempre suma dos, siempre suma dos, siempre suma dos.

Chico Requena

   


A medias.

La distancia que hay entre tu boca y la mía, es la misma que hay desde mi labio de abajo a mi labio de arriba.

En mis manos tengo tus dedos, en los dedos tengo tus uñas. 

De mi corazón tú eres latido, de mi estómago el rugido. 

Míos son los pies, tuya es la huella, cuando el agua las borra, ni son mías ni son de ella.

Una rodilla para ti y otra para mi para que cuando uno pierda el pie, el otro lo sostenga.

Los codos son de los dos, para apoyarnos aunque duela, 

La cabeza es mía por los pelos, y los ojos tuyos por el vuelo. 

La risa y el llanto todavía no tienen dueño. 

Alquilamos su uso desde que somos pequeños.

Chico Requena

   
Naturaleza Muerta

Esta mañana coches fúnebres portaban naturaleza, la más inmóvil y viva, llora savia después de muerta.

Crímenes por arma blanca en la sierra, cortejo de mariposas, colibríes, pájaros avergonzados de ser llamados carpintero, también acuden al duelo.

Con la imagen congelada a las puertas de la fábrica cementerio, la mariposa roja infinita, sólo puede ser vista por los muertos de amor.

Es una gota de sangre inquieta en el aire, que resucita eternamente el todo, por su color rojo infinito y carecer de límites  o líneas en sus formas.

El viento de su aleteo sobre el tronco como último aliento, arrastró hacia el monte la última semilla del árbol muerto.

He pasado mi vida, cuidando con agua y protegiendo, al hijo de aquel árbol.

A su lado he cavado mi hueco, es justo que todo acabe o empiece, si así lo quiere el tiempo.

Chico Requena

   

El aire no lo sabe, pero ama levantar la espuma del mar como ama acariciar las hojas del árbol en verano. 

El agua no lo sabe, pero ama rozar tus mejillas cuando lloras mientras me miras.

El fuego no lo sabe, pero arde en mi pecho cuando el agua cae por tus mejillas y el viento levanta tu vestido por encima de tus rodillas.

La tierra, la tierra tampoco lo sabe, pero sin saberlo nos espera, como sólo se puede acabar con este amor para que crezca de nuevo, sembrándolo con nuestra muerte bajo tierra.
  

Gracias mi amor por tanta belleza, tanta poesía y tanta magia. Tú me has enseñado que somos eternos e infinitos. Me quedo en este instante para siempre. Te siendo la ropa limpia al viento en Villa Prefiero el Mar.

 
 

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