Cuando un niño llora

Maternidad Consciente

Crianza respetuosa

CUANDO UN NIÑO LLORA

Cuando un niño llora, es porque hay algo que le supera. No puede gestionarlo, ni expresarlo, y además le está provocando un malestar. Siempre hay que atender ese llanto, y no ignorarlo ni decirle que no llore. Porque es en este momento cuando se sientan las bases de su inteligencia emocional.

Un niño respetado, al que se le tiene en cuenta, al que se le explican las cosas con cariño aunque sea pequeño, y se le da de vez en cuando la posibilidad de decidir, será un niño con una buena autoestima, capaz de conciliar.

Un niño al que se le escucha cuando llora, al que se le pregunta qué le pasa y se le permite desahogarse, será un adulto que sabrá gestionar sus emociones, expresar sus sentimientos, y que tendrá más posibilidades de relacionarse y establecer relaciones satisfactorias. Lena Bu. #maternidadconsciente #crianzarespetuosa #crianzaconapego #educaciónemocional #inteligenciaemocional #maternidadpoética #maternidad

Mi hijo Hermes con 2 años

Cuando Castigamos a un niño

Cuando castigamos a un niño desde el enfado y la hostilidad porque han hecho algo que no nos gusta, cuando les retiramos la palabra o la mirada, lo que provocamos en ellos es un sentimiento mucho más complejo de lo que imaginamos.

Los niños no pueden dejar de necesitarnos y de querernos y de buscar llamar nuestra atención, incluso cuando los padres están enfadados. Es así como el instinto funciona para mantenerse con vida y estar a salvo. Tener a mamá pendiente de mi hace que yo exista y no me pase nada malo. Porque a veces no saben si tienen hambre, si están cansados, si están tristes o enfadados, y necesitan que mamá y papá velen por ellos y les ayuden a identificar las necesidades para poder satisfacerse por ellos mismos cuando sean mayores.

Si mamá se enfada porque he hecho algo que no le gusta, y me castiga, y además no me explica con calma que es lo que he hecho y porque no está bien con todo lujo de detalle, para que yo lo comprenda, lo que ocurre es que el niño siente que deja de existir, siente que no es merecedor, que no se le quiere, que no vale nada, y se culpa dejando de amarse a él mismo.

Esto trae en un futuro problemas de autoestima. Problemas de inseguridad y carencias afectivas que darán lugar a adultos que tendrás relaciones insatisfactorias y dependientes, siempre en la búsqueda de complacer a los demás para ser amados.

Un niño que se porta mal es un niño que se siente mal. Lo que precisa es un extra de atención y de cariño. Es así de sencillo.

La crianza es un asunto serio. Tenemos la oportunidad de crear una sociedad mejor si criamos individuos que sean realmente sanos emocionalmente y puedan relacionarse en Libertad.

Si sometemos tendremos niños sometidos que el día de mañana querrán someter, querrán dominar, y tendrán necesidad de reforzarse de alguna manera para existir y ser tenidos en cuenta.

Así que cuando siento que se me acaba la paciencia, o me sorprendo con alguna travesura, o sencillamente estoy cansada, es cuando más atenta tengo que estar.

El no está aquí para complacerme y si le amo libre, no puedo pretender que haga lo que yo quiero. No es difícil, no es complicado, no es sacrificio, es amor.

Dadme otras madres y os daré otro mundo decía San Agustín. Y es que

No se trata de querer mucho, se trata de querer bien.

“Cuanto peor se porta un niño, más ayuda necesita, más amor necesita, más mirada necesita, más comprensión necesita, más escucha necesita, más empatia necesita… Y lo que suele recibir de nosotras es rechazo y castigo… “ Yvonne Laborda